lunes, 18 de julio de 2011

MONASTERIO DE SANTA MARÍA, Sobrado dos Monxes (II)

Un poco de Historia
El Monasterio de Sobrado dos Monxes no sólo es el punto de origen y el referente histórico del municipio en el que se sitúa, sino también ha tenido mucho que ver con la historia de la comarca a la que pertenece.

La historia de este Monasterio se puede dividir en diferentes etapas, debido a los cambios políticos y sociales que tuvieron lugar a lo largo de los diez siglos de su existencia.

Fundado en el año 952, por orden de los condes de Présaras como monasterio familiar, donándole su patrimonio, tenía carácter dúplice: una sección para los hombres y otra para las mujeres de la familia. Esta iniciativa responde a la corriente de repoblación propiciada por los reinos cristianos del norte que intentaban garantizar su supervivencia y contrarrestar el poderío islámico del sur.

Tras unos años de desarrollo económico y espiritual, la vida monacal entraría en una fase de decadencia que culminaría con el abandono del Monasterio.

Con la llegada de los monjes cistercienses franceses a tierras gallegas, los condes de Traba y Alfonso VII lo toman bajo su protección en el año 1142, siendo el primero que se integra en la Orden del Císter en la Península Ibérica. En esta etapa, el Monasterio se convertiría en uno de los más poderosos de Galicia.

Coincidiendo con la reforma planeada por los Reyes Católicos, a finales del siglo XV, a la que se unió, se vivirían los años de mayor esplendor en los que se realizarían grandes obras tanto de ingeniería -la represa del Tambre, actual laguna- como arquitectónicas -la iglesia, los claustros...-

De nuevo el Monasterio entraría en un período de decadencia debido a la desmortización, pero el cardenal Payá lo salvó comprando la iglesia y parte de su extenso terreno.

Actualmente, el Monasterio de Santa María de Sobrado dos Monxes está habitado por monjes benedictinos quienes, con ayuda de diversas subvenciones, están restaurando el monasterio.
La Iglesia
La actual iglesia del Monasterio de Santa María de Sobrado dos Monxes es de estilo barroco gallego, aunque aún conserva tenuemente algunas líneas del Renacimiento. Su construcción se prolongó casi a todo lo largo del siglo XVII, por lo que aún conserva algunos indicios de otras corrientes artísticas.

La planta de la iglesia es de cruz latina, con tres naves, la central más ancha que las laterales, separadas por machones de planta cuadrangular.

Los pilares se separan para soportar el peso de la gran cúpula o bóveda de crucero que ilumina una parte de la iglesia y el coro procedente de la Catedral de Santiago.

La fachada es una monumental obra de estilo barroco de Pedro de Monteagudo, quien la puso en manos de dos torres descomunales con basas cuadradas y rematadas por tambor, cupulín y pináculo, con un gran trabajo ya que estaban completamente almohadillados y presentan tallados los sillares de diversas figuras geométricas.

Estaba dividida de abajo a arriba en cuatro cuerpos. En el primero de todos -parte inferior-, se abre la puerta adintalada entre columnas corintias estriadas. El segundo cuerpo está formado por la hornacina de la Vírgen de la Asunción, rodeada de ángeles, y a los lados cuatro columnas salomónicas. Un gran ventanal que ilumina a toda la iglesia y un escudo de armas de España formarían el tercer cuerpo de la fachada. Por último, el frontón curvo partido que servía de base a un enorme crucifijo.

De la antigua iglesia del siglo X aún se conservan algunos restos artísticos como modillones de rollos de estilo mozárabe que se empleaban en los muros para sostener el alero volado sobre el que montaba en cada lateral.
Las Capillas
De las capillas que tiene el Monasterio de Santa María de Sobrado dos Monxes destacan la de Nuestra Señora del Rosario y la de La Magdalena o San Juan Bautista.

La Capilla de Nuestra Señora del Rosario es obra de Domingo de Monteagudo, quien se vio obligado a mantener el equilibrio estético con la sacristía. De su planta cuadrada, se alzan unas pilastras estriadas de capiteles que soportan un friso de fastuosa ornamentación barroca y una cornisa volada. Cuatro arcos forneros sostienen la cúpula y abren tantos huecos para ventanas de la que solamente una da al aire. La portada es de arco de medio punto entre dos pares de columnas corintias.

La Capilla de La Magdalena, posteriormente llamada de San Juan Bautista es una hermosa reliquia del románico cisterciense, de estilo ogival del último periodo. Destaca la bóveda de cañón apuntado con arcos fajones y algunos indicios de canteiro mozárabe. Su portada se reconstruyó en el año 1613.

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